| El
dolor involucra
una miríada de respuestas fisioquímicas increíblemente complicadas que
lleva a la percepción de una sensación desagradable surgida de un daño
potencial o actual del tejido. Mientras que la complejidad total del
proceso doloroso se encuentra fuera de las posibilidades de esta discusión,
comprender la terminología y la neurofisiología básica involucrada será
útil para prevenir y tratar el malestar en nuestros pacientes.
El
dolor puede clasificarse en fisiológico,
se refiere al mecanismo protector del cuerpo para evitar lesiones
tisulares, o patológico,
provocado por la lesión tisular, su inflamación o daño a una porción
del sistema nervioso. El dolor patológico puede ser dividido
posteriormente en categorías como nociceptivo
(deriva de la lesión al tejido periférico), neuropático
( del daño a los nervios periféricos o la médula espinal) visceral (por estimulación de los receptores del dolor en las vísceras
abdominales o torácicas) y somático
(por lesión a los otros tejidos, que no son vísceras, como huesos,
articulaciones, músculos y piel). Puede también ser definido en función
del tiempo de duración, por ejemplo agudo
(surge de un estímulo súbito: una cirugía o trauma) o crónico (persiste por un tiempo mayor al asociado a la lesión
tisular).
Nocicepción
se
refiere al proceso a través del cual un estímulo nocivo produce la
percepción de dolor por el cerebro. Los componentes de la nocicepción
incluyen la transducción, la transmisión, la modulación y la percepción.
La transducción es la conversión
del estimulo nocivo (mecánico, químico o térmico) en una energía eléctrica
por el nociceptor periférico (terminación nerviosa aferente libre) Este
es el primer paso en el proceso del dolor, y puede ser inhibido por los
analgésicos no esteroides, los opioides y los anestésicos locales. La transmisión describe la propagación a través del sistema nervioso
periférico por las neuronas de primer orden. Las fibras nerviosas
involucradas incluyen las A-Delta (rápidas) que son las responsables del
dolor inicial agudo,
las fibras C (lentas) que causan el dolor secundario, sordo,
pulsante y las fibras A-Beta (táctiles) con un umbral de estimulación más
bajo. La transmisión puede ser reducida por los anestésicos locales y
los agonistas Alfa-2. La modulación ocurre cuando las neuronas de primer orden realizan
sinapsis con las neuronas de segundo orden en las células del cuerno
dorsal de la médula espinal. Los neuropéptidos exitatorios (incluidos,
pero no restringidos al glutamato, aspartato y la substancia P) pueden
facilitar y amplificar las señales de dolor en las neuronas de proyección
ascendente. Al mismo tiempo, el sistema analgésico descendente (opioides,
serotonérgico y noradrenérgico)
sirve para amortiguar la respuesta nociceptiva. La modulación
puede ser influenciada por los anestésicos locales, los agonsitas Alfa-2,
opioides, antinflamatorios no esteroides, antidepresivos tricílicos (TCA’s
por sus siglas en ingles) y los antagonistas de los receptores NMDA
(N-Metil-D-Aspartato).
La percepción es la respuesta
cerebral cortical a las señales nociceptoras que se proyectan a través
de las neuronas de 3er orden al cerebro. Puede ser inhibida por los anestésicos
generales, los opioides y los agonistas Alfa-2
Una
hipersensibilidad (aumento de la respuesta) es la marca distintiva del
dolor patológico agudo y crónico. Esta situación es el resultado de
cambios en la respuesta del sistema nervioso (neuroplasticidad)
de localización periférica y central. La
sensibilización periférica ocurre cuando la inflamación tisular
lleva a la liberación del complejo arsenal de mediadores químicos los
cuales provocan una disminución en el umbral del nociceptor. Esto provoca
un aumento en la respuesta a los estímulos dolorosos (hiperalgesia
primaria) La sensibilización
central se refiere al aumento de la excitabilidad de las neuronas
espinales mediada, en parte, por la activación de los receptores NMDA en
las neuronas del cuerno dorsal. El efecto total es aumentar el campo
receptor (dolor en áreas no sujetas a lesión o hiperalgesia secundaria),
la respuesta dolorosa a estímulos normalmente inocuos (mediados por las
fibras A-beta y referidos como allodynia). La combinación de la
sensibilización periférica y central provoca un aumento en la magnitud y
la duración del dolor.
La
respuesta dolorosa es extremadamente compleja y puede involucrar múltiples
mecanismos en el mismo animal (inflamatoria y neuropática, aguda y crónica)
por ello podría esperarse que ninguna droga sola, a una dosis única, sea
efectiva en cada tipo de paciente.
Debemos
considerar entonces dos conceptos importantes al momento de tratar el
dolor. La analgesia preventiva
que indica el inicio del tratamiento antes de desencadenar la respuesta
nociceptiva, en un esfuerzo por inhibir el desarrollo de la sensibilización
periférica y central. Y la analgesia
multimodal que es la estrategia de combinar dos o más drogas analgésicas
para obtener un efecto aditivo o sinérgico; trabajan mejor al utilizar
drogas con
un mecanismo de acción diferente (bloquean una porción diferente de la
respuesta nociceptiva) y además se reduce la dosis individual de las
drogas (consecuentemente disminuye el riesgo de los efectos colaterales).
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