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dolor crónico se ha definido tradicionalmente por su duración (dolor que
persiste por semanas a meses). Sin embargo, es importante observar que
también se puede caracterizar por cambios en el estímulo aferente periférico
y/o central (vea “El Proceso del Dolor” para una descripción breve de
la sensibilización periférica y central). Estos cambios en la respuesta
del sistema nervioso a una estimulación nociva (y a veces inocua)
contribuyen a la dificultad que encontramos frecuentemente al tratar
pacientes con dolores crónicos.
Con
el dolor crónico se asocia una variedad de síndromes. En medicina
veterinaria, las causas más comunes incluyen: osteoartritis, dolor por cáncer
y dolor neuropático (incluyendo el síndrome posterior a la amputación o
“miembro fantasma” y la enfermedad de disco intervertebral crónica -IVDD
por sus siglas en inglés) Debido a los cambios neurobiológicos
producidos durante el procesamiento de las señales nocivas, es frecuente
que el dolor que se experimente aumente en amplitud y duración. En todos
los casos, es un dolor maladaptado
– no tiene un propósito útil, y afecta significativamente la calidad
de vida del paciente.
El
tratamiento del dolor crónico puede ser problemático. Muchos tipos de
dolor se transforman con el tiempo en “resistentes” a un único agente
terapéutico, necesitando una aproximación terapéutica multimodal. En
algunos casos, combinar los analgésicos estándares con drogas adjuvantes
puede mejorar dramáticamente el éxito del tratamiento. La siguiente es
una discusión breve de algunos de los agentes empleados en el alivio del
dolor crónico:
Antinflamatorios
no esteroidales –
se mantienen
como apoyo fundamental de la terapia para el paciente con dolor crónico.
Su modo de acción principal es bloquear la producción de prostaglandinas
por medio de unión e inhibición de la ciclooxigenasa (COX por sus siglas
en inglés). Mientras que el resultado de este efecto es principalmente la
reducción de la inflamación y la sensibilización del nociceptor periférico,
hay alguna evidencia que los Antinflamatorios no esteroides tienen también
algo de acción analgésica central, aunque el mecanismo exacto aún no se
conoce.
La
ciclooxigenasa ocurre como mínimo en 2 formas isómeras: Las COX1 (constitutivas),
que median la formación de las prostaglandinas responsables de la
protección de la mucosa GI, hemostasis y flujo sanguíneo renal, y las
COX2 (inducibles), las cuales catalizan la producción de prostaglandinas
que actúan como mediadores inflamatorios. Esto es una simplificación
excesiva, dado que en algunas situaciones COX2 juega un papel homeostático
(cicatrización de úlceras, mantenimiento de la circulación sanguínea
renal durante el estrés, producción de prostaciclina) pero en general
los Antinflamatorios no esteroidales que inhiben COX2>COX1 son
consideradas en éste grupo las drogas de elección. Muchas veces se
refieren a ellas como agentes selectivos o de preferencia COX2
Hay
una variedad de Antinflamatorios no esteroidales selectivos/preferentes
COX2 para utilizar en perros, incluyendo carprofeno (2,2 mg/kg. BID o 4.4
mg/kg. SID), etodolac (10-15 mg/kg. SID), deracoxib (1-2 mg/kg. SID para
uso crónico) y meloxicam (0.2 mg/kg. el 1° día, luego 0.1 mg/kg. SID).
Aunque en teoría ellos deberían ser todos igualmente eficaces, algunos
pacientes parecen responder mejor a uno que a otro; así, no obtener un
efecto analgésico deseado con una droga no necesariamente implica falta
de respuesta a todos los Antinflamatorios no esteroidales.
Se
debería tener precaución al emplear los Antinflamatorios no esteroidales
en gatos. La diferencia en la biotransformación hepática puede llevar a
prolongación de la vida media y con ello el potencial para una intoxicación.
Adicionalmente, se han realizado muy pocos estudios para examinar la
respuesta felina a éstos compuestos. Uno de los pocos Antinflamatorios no
esteroidales que parecen ser bien tolerados por los gatos es el meloxicam
(0.1 mg/kg SID por 3-5 días, luego 0.1 mg/GATO/q 24-72 horas durante períodos
prolongados). Debido a la tremenda variación individual de metabolismo
entre los gatos, cuando se administra una terapia por mucho tiempo se
recomienda que se observen atentamente en prevención de efectos adversos.
Los
Antinflamatorios no esteroidales deberían ser evitados en todos los
pacientes con disfunción hepática o renal, coagulopatías, desordenes
GI, shock, hipotensión/hipovolemia, hipoalbuminemia o gestación. Perros
y gatos en terapia crónica deberían controlarse periódicamente en busca
de alteraciones hematológicas o de parámetros bioquímicos, y sus dueños
deberían ser entrenados para poder observar síntomas de malestar GI,
alteraciones del apetito y PU/PD.
Opioides—
son, de los analgésicos accesibles, los más poderosos; actúan en el ámbito
periférico, espinal y supraespinal del proceso. Hay 4 tipos de receptores
opioides, con múltiples subtipos. Los receptores Mu
son los que producen una analgesia más profunda, y también pueden
provocar euforia, depresión respiratoria, dependencia física y
bradicardia. Los receptores Kappa desencadenan
una respuesta analgésica menor, y pueden causar miosis, efecto sedante y
disforia. Los receptores Delta modulan
la actividad del receptor Mu. Y los receptores Sigma dan poco o nada de analgesia. Ellos son responsables de muchos
de los efectos adversos asociados con los opioides (disforia,
alucinaciones, estimulación vasomotora y respiratoria). Algunos
investigadores clasifican los receptores Sigma como una fenciclidina, mas
que un receptor opioide.
Los
opioides pueden actuar como agonistas
(que se unen y estimulan el receptor), antagonistas
(que se unen y bloquean o inhiben su actividad), agonistas parciales (se unen y estimulan parcialmente la actividad
de ciertos subtipos de receptores), y agonistas/antagonistas
mezclados (estimulan unos mientras bloquean otros receptores).
Los
opioides son útiles en una variedad de condiciones crónicas dolorosas (aunque
pueden tener efectividad limitada en algunas formas de dolor neuropático)
En la siguiente discusión y a los efectos del
tratamiento del dolor crónico, solo serán consideradas las
preparaciones orales y transdérmicas de varios opioides
Los
agonistas Mu puros
proveen la mejor analgesia, pero también tienen el potencial de producir
más efectos adversos (bradicardia, hipotensión, sedante, depresión
respiratoria, retención urinaria, vómitos, defecación, constipación).
Su mejor utilidad se limita a analgesia de corta duración, analgesia de
“rescate”, aun cuando ciertos desórdenes (especialmente en el
dolor cancerígeno en estados tardíos de la enfermedad) pueden requerir
su uso continuo. Con el uso crónico, frecuentemente se desarrolla
tolerancia por lo que se necesitan dosis progresivamente más altas para
conseguir el mismo efecto analgésico.
El
Sulfato de Morfina (CII) se obtiene en tabletas orales, cápsulas y
preparaciones líquidas. El
rango de dosis sugerida en perros es de
0.5-2.0 mg/kg. QID (Algunos perros experimentan constipación
a dosis que exceden
1 mg/kg.). Los gatos han sido dosificados con la forma líquida a
0.2-0.5 mg/kg TID-QID, pero la mayoría de ellos rechazan su sabor.
La
Codeína también se ha utilizado como agonista Mu oral, aunque usualmente
es menos eficaz que la morfina. Se obtiene comúnmente en combinación con
acetaminofén como una preparación CIII, y se dosifica generalmente en
perros a 1-2 mg/kg. de la porción codeínica TID-QID (NO debería
utilizarse en gatos en combinación con acetaminofén debido al riesgo de
una metahemoglobinemia fatal).
El
Fentanilo se obtiene como parche transdérmico (Duragesic -- CII) con una
potencia de 25, 50, 75 y 100 ug/hora Algunos estudios sugieren que los
parches de
75 y 100 ug no pueden proveer niveles plasmáticos consistentes;
combinaciones de parches de 25 y 50 ug se pueden utilizar para conseguir
la dosis apropiada (2-4 ug/kg) en
perros. En gatos de > 2.5 kg, se utiliza un parche completo de
25 ug; si tiene < 2.5 kg. se remueve sólo la mitad del cobertor
posterior de plástico (NO CORTE los parches).
Los
parches de Duragesic promueven una analgesia basal muy buena aún cuando
ocasionalmente ellos necesitan ser complementados con agonistas Mu orales.
En perros, el tiempo de inicio de acción es de 12-36 horas, con una
duración del efecto de
72 horas. Los gatos tienden a tener un tiempo de inicio más rápido
(5-8 horas) y una duración más prolongada (hasta 120 horas). Los efectos
colaterales pueden incluir inapetencia, agitación/disforia, efecto
sedante e hipertermia (gatos).
Los
agonistas parciales Mu se
unen al receptor Mu, pero sólo lo activan parcialmente. La Buprenorfina (CIII)
es la droga prototipo en ésta clase; es moderadamente cara pero MUY
segura, produce pocos efectos colaterales y un efecto sedante mínimo. La
Buprenorfina tiene una tremenda afinidad por los receptores Mu, e inhibe
competitivamente la unión de otros agonistas Mu. Esta propiedad lo hace
útil para “revertir” los efectos de la morfina o el Fentanilo si se
observaran consecuencias adversas, manteniendo el nivel de analgesia.
Existe
un efecto de meseta en la analgesia con los agonistas parciales, haciéndolos
menos útiles en el dolor severo. La Buprenorfina es interesante dado que
un aumento de la dosis prolonga la duración de la analgesia, mientras que
el grado de analgesia se mantiene esencialmente sin alteración. Dosis de
30 ug/kg (0.030 mg/kg) proveerán
~ 8-10 horas de analgesia, mientras que 40 ug/kg (0.040 mg/kg)
pueden producir alrededor de 12 horas de control del dolor. El inicio de
la acción es bastante lento (~ 30 minutos cuando se administra IV o 60
minutos si es IM, transmucosa o transdérmica).
La
Buprenorfina no se obtiene en preparación oral (El primer paso
significativo lo inactiva), pero su naturaleza lipofílica
se presta para la absorción a través de la piel o membranas
mucosas. Las farmacias que formulan productos, pueden producir un gel
transdérmico (organogel pleurónico de lecitina – PLO por sus siglas en
inglés) para su aplicación en la superficie interior de la oreja o la
piel afeitada del cuello tanto para perros como gatos. Como alternativa en
los gatos, debido al pH alcalino de la saliva, se permite una absorción
transmucosa excelente administrando la droga inyectable en la boca (no se
debe mezclar con jarabes de sabores, debido que al tragarla se inactiva);
la forma inyectable es insípida y bien tolerada por los gatos. No se han
realizado estudios de la absorción transmucosa en perros
pero, el pH de su saliva es más cercano a los humanos, donde la
biodisponibilidad después de la administración mucosa es de ~ 30%.
Agonistas/antagonistas
mezclados
como el Butorfanol (CIV) no se consideran útiles en el tratamiento del
dolor crónico. El
efecto inicial GI destruye algo de la droga y la analgesia es
considerada de una vida relativamente corta (1-2 horas). Porque estas
drogas son agonistas kappa y antagonistas Mu, el control del dolor es
menor a lo deseado en un problema crónico. Aunque a algunos urólogos
consideran que la nocicepción visceral responde más al agonismo kappa y
promueven el uso del Butorfanol en dolor crónico de la vejiga (FLUTD).
El Tramadol es una de las drogas accesibles más útiles para el
veterinario que trata el dolor crónico. Tiene un modo de acción dual:
angonista Mu (aunque técnicamente no es un opioide y no es una substancia
controlada) e inhibición de la recaptación de la monoamina (principalmente
serotonina y norepinefrina), el cual aumenta los mecanismos endógenos
espinales inhibitorios y produce un efecto ansiolítico leve.
El
grado de agonismo Mu producido es relativamente débil (el compuesto padre
tiene poca afinidad por los receptores Mu; la mayoría de los efectos Mu
provienen del metabolito M1). Sin embargo, en conjunto con la inhibición
de la recaptación de la monoamina ocurre una acción sinérgica poderosa,
llevando a una analgesia comparable a la meperidina o la codeína. Es útil
en una variedad de síndromes dolorosos agudos
crónicos, incluyendo dolor neuropático y allodynia. Combinando
Tramadol con otros analgésicos (antinflamatorios no esteroidales,
agonistas Mu) aumenta más la eficacia del Tramadol, produciendo una acción
de alivio del dolor multimodal. Debido a la inhibición de la recaptación
de la monoamina el Tramadol no debería ser administrado con TCA, SSRI, o
inhibidores de MAO
por el riesgo del síndrome de la serotonina.
En
perros, una dosis inicial de 1-2 mg/kg BID (hasta 5 mg/kg BID) trabaja
bien, aunque puede ser utilizado de ser necesario una administración más
frecuente (TID-QID). Los gatos se dosifican a 2-4 mg/kg BID (generalmente
¼ de tableta de 50 mg). El metabolismo es principalmente por
biotransformación hepática, con una pequeña cantidad excretada sin
alterar por los riñones. Los efectos colaterales, aun cuando raros,
pueden incluir efecto sedante y malestar GI.
Receptores
antagonistas de NMDA son
utilizados como drogas adjuntas (por ej. en combinación con otros analgésicos)
para mejorar el control del dolor. Estímulos dolorosos intensos y/o crónicos
provocan como respuesta a su ingreso cambios en el sistema nervioso
central, llevando a una “amplificación” de la intensidad del dolor.
Este proceso de “sensibilización central” es mediado en parte por la
activación de los receptores NMDA (Vea la sección en “analgésicos en
infusión constante” para mayores detalles). Con el bloqueo de la
activación de éstos receptores, se consigue una reducción de la
amplificación de la respuesta en el CNS, permitiendo que otros analgésicos
trabajen más efectivamente. Adicionalmente, los antagonistas de los
receptores NMDA actúan aumentando la sensibilidad del receptor opioide,
reducen la tolerancia al opioide y minimizan la hiperalgesia de rebote (fenómeno
que aumenta notoriamente el dolor cuando la analgesia
opioide desaparece del sistema).
Mientras
que el uso de infusiones de Ketamina intravenosa a
microdosis ha sido la principal aplicación de este concepto, se
disponen de medicinas orales efectivas que logran resultados similares. Es
importante notar que el uso de antagonistas orales muchas veces tiene un
inicio de acción del efecto mas lento que aquel obtenido con una infusión
constante de Ketamina. Para que los compuestos orales produzcan resultados
visibles puede pasar hasta una semana.
Amantadina
es el antagonista oral del receptor NMDA más comúnmente utilizado.
Fue originalmente desarrollado como un compuesto antiviral, también se ha
utilizado para tratar reacciones extrapiramidales por drogas y la
enfermedad de Parkinson en
humanos. La dosis estándar utilizada para bloquear los receptores
en perros y gatos es de 3-5 mg/kg SID. Si
es necesario se pueden administrar en forma continua, aunque en la
mayoría de los casos puede administrarse diariamente durante 7-14 días y
luego descontinuar hasta que el dolor empeore nuevamente. La Amantadina se
consigue en cápsulas de 100 mg y como líquido oral a 10 mg/ml. La
eliminación es casi exclusivamente por vía renal, por lo que deberían
ser considerados reducciones de la dosis en casos de fallo renal severo.
Los efectos adversos son raros, pero pueden incluir agitación o diarrea.
Dextrometorfano,
se utiliza comúnmente como antitusivo en humanos, ha sido también
promovido como antagonista de los receptores NMDA. Se considera efectiva
una dosis de 0.5-2.0 mg/kg. TID-QID siendo metabolizado por
biotransformación hepática. Las cápsulas de Robitussin CoughGels en gel
contienen 15 mg por cápsula de Dextrometorfano solo. El Vicks Formula 44
Cough Relief es el único Dextrometorfano
liquido contiene 2 mg/ml y viene en botellas de 118 ml.
Gabapentina
(Neurontin) es una medicina anticonvulsiva con pretendida acción analgésica
adicional. Su mecanismo de acción no está claro, aunque puede involucrar
la inhibición del estímulo de la neurona pos-sináptica. La Gabapentina
ha sido utilizada en dolor crónico de muchas maneras, aunque su mejor
aplicación puede ser para el dolor neuropático. Una dosis sugerida es 10
mg/kg BID,
aunque hay informes que dosis tan bajas como 1.25 mg/kg SID fueron
efectivas. Es metabolizado por el hígado y excretado por los riñones.
Los efectos adversos posibles pueden incluir ganancia de peso y efecto
sedante. Disponible en líquido en 50
mg/ml, cápsulas de 100 mg, 300 mg, 400mg, y tabletas de 600 mg y 800 mg.
Es una droga muy cara lo cual limita su utilidad como droga de primera
elección para el dolor crónico.
Los
Antidepresivos triciclicos (TCA’s
por sus siglas en inglés) han sido utilizados en humanos y animales
como adicción a otros analgésicos (especialmente opioides) para dolor crónico.
Ellos actúan inhibiendo la retención de serotonina y norepinefrina,
aunque ellos también pueden tener otros efectos analgésicos (incluyendo
posibles acciones en los receptores opioides y en la transmisión en el
nervio) En esta clase la Amitriptilina es la droga más comúnmente
utilizada. Los perros y los gatos usualmente son dosificados a 1-2 mg/kg.
SID-BID. Los efectos adversos incluyen el efecto anticolinérgico y
sedante.
Otras
drogas aditivas empleadas
en el alivio del dolor crónico incluyen glucocorticoides,
condroprotectores, ansiolíticos, doxiciclina, ácidos grasos omega 3,
magnesio, modificadores inmunonutricionales y bioflavinoides. Terapias no
farmacológicas como la acupuntura, electroacupuntura y varios
procedimientos de estimulación eléctrica del nervio, terapia de láser y
terapia de campo magnética en pulsos.
Como
puede observarse de la multiplicidad de drogas y tratamientos alternativos
utilizados para el dolor crónico, el control de éstos pacientes puede
ser difícil y complejo. Es importante enfatizar a los propietarios de éstas
mascotas que muchas veces se requiere pruebas múltiples hasta encontrar
la combinación correcta de analgésicos y que no todos los pacientes
pueden ser controlados efectivamente. Animales con dolor crónico deben
ser controlados frecuentemente para comprobar la respuesta a la terapia y
evitar los efectos adversos, y
sus propietarios deberían ser consultados con
frecuencia sobre la efectividad del tratamiento. Con paciencia,
determinación y un deseo de tratar nuevas técnicas, podemos mejorar dramáticamente
la vida de muchos de nuestros pacientes con dolor crónico.
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